Ali Khamenei, líder supremo del régimen de Irán, fue abatido este sábado en los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel en Teherán. La información fue confirmada por el presidente Donald Trump después de varias horas de incertidumbre sobre su paradero.
“Khameneí, una de las personas más malvadas de la Historia, está muerto”, comienza, contundente, su mensaje publicado en la red social Truth Social.
Por la noche, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había asegurado que había “indicios” de que el ayatollah no sobrevivió a los potentes bombardeos efectuados contra su complejo de seguridad. “Esta mañana, en un poderoso ataque sorpresa, el complejo del tirano Ali Khamenei fue destruido en el corazón de Teherán… y hay muchos indicios de que este tirano ya no está con vida”, señaló el mandatario durante un discurso televisado.
Tras el pronunciamiento de Netanyahu, la prensa israelí informó que por la noche tanto Trump como el premier israelí vieron “una foto del cuerpo” de Khamenei. “Altos cargos israelíes fueron informados de la eliminación de Khamenei. Su cuerpo fue retirado de entre los escombros de su complejo” residencial, indicó la cadena pública KAN.
Según la cadena Channel 12, “una foto del cuerpo les fue mostrada a Netanyahu y a Trump”.
Alí Khamenei ocupó el cargo de líder supremo desde 1989, tras la muerte del ayatolá Ruhollah Khomeini, el arquitecto de la Revolución iraní de 1979. Antes de asumir el liderazgo supremo, Khamenei fue el primer clérigo en presidir el país, entre 1981 y 1989. Su ascenso a la cúspide del poder requirió una reforma constitucional, ya que originalmente solo los ayatolás de mayor reconocimiento podían aspirar al cargo. La Constitución se modificó para permitir que un experto en jurisprudencia islámica, como Khamenei, pudiera ser designado líder supremo, y posteriormente se le otorgó el título de gran ayatolá o marya.























