Con un gran espectáculo musical, que contó con la actuación del streamer y youtuber IShowSpeed, quien interpretó el tema “Champions”, dio inicio la ceremonia de clausura, previa a la final del Mundial 2026, entre las selecciones de España y Argentina, este domingo en East Rutherford, Nueva Jersey.
Vestidos con los colores tradicionales azul y blanco de Argentina o rojo y amarillo de España, los aficionados iban llegando poco a poco al estadio horas antes del saque inicial, previsto para las 15:00 hora local, mientras que la “ceremonia de clausura” previa al partido, con la participación de Post Malone y Tom Cruise, estaba programada para comenzar una hora y media antes.
La ceremonia de clausura contará también con la participación de la cantante estadunidense Jennifer Hudson, que interpretó el himno nacional de Estados Unidos, y del tenor Christopher Macchio, que cantará “America the Beautiful”, lo que aportará un toque local al evento, en el que, por primera vez desde la primera Copa del Mundo de 1930, se enfrentarán en la final dos selecciones de habla hispana.
Scherzinger, Robbie Williams y Laura Pausini cantan el himno de la FIFA
En la ceremonia también estuvieron presentes la cantante estadunidense Nicole Scherzinger, el cantautor británico Robbie Williams y la cantante italiana Laura Pausini quienes unieron sus voces para cantar “Desire”, el himno oficial de la FIFA durante el partido final del Mundial de Fútbol de 2026 entre España y Argentina en el estadio de Nueva Jersey en East Rutherford.
Afp
El torneo ha adoptado varias tradiciones estadunidenses —no sin controversia—, entre ellas las “pausas de hidratación” a mitad de cada tiempo, que las cadenas de televisión han aprovechado para emitir más anuncios, y los anillos de campeón para los ganadores. Hay otra más prevista para la final del domingo: un espectáculo en el descanso repleto de estrellas, con la participación de las cantantes pop Madonna y Shakira, añadido al programa al estilo de la Super Bowl. Se espera que esto amplíe el descanso habitual de 15 minutos a al menos 20 minutos y, potencialmente, hasta media hora.
A pesar de que los precios de las entradas superan con creces los miles de dólares, los visitantes se han mostrado dispuestos a rascarse el bolsillo para presenciar el enfrentamiento intergeneracional entre dos de las mayores potencias del futbol.
Con la esperanza de hacerse con recuerdos únicos en la vida, decenas de aficionados hacían cola en los puestos, donde se vendían camisetas por 130 dólares. La afición parecía dividirse más o menos a partes iguales entre los dos equipos en el estadio, sede de los New York Giants y los Jets de la NFL, dos equipos con poca suerte.
Filas interminables a unos minutos del partido
La esperada asistencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, añadió medidas de seguridad adicionales al mayor evento deportivo del mundo. Cientos de periodistas, artistas y voluntarios esperaron en colas caóticas durante hasta tres horas, mientras agentes del Servicio Secreto, con detectores de metales, registraban a los asistentes.
Para los aficionados, las colas de entrada fueron más rápidas, pero una vez dentro se encontraron con largas filas para comprar comida y recuerdos.








