Si 2025 fue un periodo crítico en las cárceles ecuatorianas debido a la muerte de 609 presos por tuberculosis, el primer semestre de este año muestra signos dramáticos: alrededor de 2 mil personas privadas de libertad estarían infectadas del mismo virus y no se precisa oficialmente el número de los decesos ocurridos por esta causa, aunque un jefe militar señaló que hace poco morían 10 reclusos por semana y ahora “han bajado a dos”.
Lo que hasta hace poco sólo eran rumores y denuncias de familiares, tras el ingreso de las cámaras de un canal a la cárcel regional de Guayaquil se comprobó una epidemia de tuberculosis. De acuerdo con ese reporte, “antes de pasar a los pabellones, los soldados se colocan mascarillas y utilizan alcohol. Hoy, esas áreas albergan 2 mil internos que padecen la enfermedad infecciosa”.
El reporte de la cadena Ecuavisa recoge el testimonio del comandante militar (por seguridad no se identifica su nombre) de ese centro penitenciario: “en febrero llegaron de la penitenciaría alrededor de 800 presos con tuberculosis, ahora en proceso de recuperación”.
El Comité de Familiares de Personas Privadas de Libertad aseguró que apenas 13 doctores atienden a los cerca de 2 mil internos con tuberculosis. “Mes a mes se les pasan los medicamentos de un listado que nos hace llegar el ministerio de Salud”, resaltó Ana Morales, directora del Comité. Afirmó que más de 85 presos murieron entre marzo y abril de este año en la cárcel regional.
El comandante de la prisión no niega las muertes y declaró: “fallecían hasta diez presos por semana y actualmente es entre uno y dos casos en el mismo periodo”.
De hecho, este lunes se reportó una recaída en la salud del ex vicepresidente Jorge Glas, pero las autoridades gubernamentales lo desmienten, pero tampoco ofrecen pruebas de lo contrario.
Sin embargo, la semana pasada la ministra de Gobierno, Nataly Morillo, aseguró: “no existe ninguna epidemia”.
Categóricamente señaló que se trata de una campaña de desinformación y hasta afirmó que los presos se niegan a comer, que “juegan con su propia vida”.
Las alertas sobre epidemia de tuberculosis en la cárcel del Encuentro (donde están Glas y el alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez) se encendieron después de que en el pasado mes dos reclusos fallecieron por esta enfermedad. Por ello, los familiares de los presos intentaron realizar una protesta en el exterior de esta cárcel el pasado jueves, pero las fuerzas armadas lo impidieron.
El año pasado, 500 personas fallecieron sólo en la penitenciaría del Litoral, la prisión más grande y peligrosa de Ecuador, por causas no esclarecidas, vinculadas presuntamente a tuberculosis y desnutrición, lo que llevó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a otorgar a inicios de 2026 medidas cautelares a los presos y a ordenar al gobierno que adopte las “medidas necesarias y efectivas” para evitar más muertes.
El 13 de febrero, el subsecretario de Vigilancia, Protección y Control de la Salud, Andrés Carrazco, aseguró que en 2025 habían fallecido 609 personas por tuberculosis en las cárceles de todo el país. Y en ese momento reconoció que había 2 mil 649 reos contagiados.








