Los diferentes precios de referencia del crudo cedieron ante un posible acuerdo entre los gobiernos de EU e Irán para resolver los conflictos en Medio Oriente.
El precio del petróleo registró su mayor caída en una jornada desde finales del pasado mes de julio después de que Washington y Teherán mostraron disposición a dialogar para resolver el conflicto en Medio Oriente que mantiene bajo presión el suministro energético.
Bajo este escenario, la Mezcla Mexicana se situó en los 91.25 dólares la unidad, al contraerse 14.57 por ciento; el barril Brent registró una caída de 9.07 por ciento, en los 104.36 dólares cada uno; seguido por el West Texas Intermediate que descendió 7.36 por ciento a 96.46 billetes verdes el barril.
“Con los flujos elevados y una gran parte del reciente repunte atribuido a una prima de riesgo, estos titulares tendrán un impacto cada vez mayor en el mercado. Sin embargo, sin un armisticio formal y el fin de los continuos ataques a buques en el estrecho de Ormuz, no prevemos una erosión completa de la prima de riesgo únicamente a través de titulares diplomáticos”, dijo a Bloomberg Ryan Mckay, estratega sénior de materia primas en TD Securities.
Al respecto, Alfonso Jarquín, director de inversiones de VALMEX Casa de Bolsa, indicó que “el petróleo está atrapado entre destrucción de demanda y riesgo geopolítico. Por un lado, los flujos de crudo desde el Golfo han mejorado respecto a los momentos más críticos de la crisis y varios productores han recuperado buena parte de sus exportaciones. Por otra parte, los precios elevados ya están afectando el consumo global de energía”.
El analista añadió que, de cara a las próximas semanas, el mercado luce cada vez más binario. La incertidumbre política y la cercanía de las elecciones intermedias en Estados Unidos, en donde se prevé una victoria para los demócratas en el Congreso, han elevado la probabilidad tanto de un acuerdo diplomático como de una nueva escalada militar.
“Un avance creíble en las negociaciones podría eliminar parte de la prima geopolítica que hoy sostiene al crudo, sin embargo, cualquier incidente que vuelva a poner en riesgo la infraestructura energética o el tránsito por el estrecho de Ormuz podría volver a impulsar los precios con rapidez. Nuestro escenario base sigue siendo de alta volatilidad, con un petróleo sensible a los titulares geopolíticos y un diésel que probablemente permanecerá relativamente más fuerte mientras los inventarios de destilados no logren reconstruirse”, abundó Jarquín.






