Cristiano Ronaldo acusó este martes al seleccionador de Portugal, Jorge Jesus, de haber “incumplido su palabra” por no alinearlo en Oslo tras haber calentado durante media hora, y culpó al técnico de una “agresividad” que no se merece, pero se mostró “disponible” para volver a jugar con la selección.
En un extenso comunicado difundido a la prensa portuguesa, Cristiano afirmó que le habían dicho que jugaría 30 minutos contra Noruega, algo que finalmente no ocurrió.
Según el escrito, tras lo sucedido se elaboró un documento -que el propio jugador validó- y que se entregó al seleccionador para que lo leyera durante dicha rueda de prensa, con ocho puntos, lo que finalmente no ocurrió.
Entre esos puntos, añade, Jesus iba a decir que Cristiano “fue ejemplar, leal y profesional”, e iba a destacar “lo mucho que vive y ama a la selección y el peso que tiene en el mundo; más aún, el peso y la influencia positiva que ha tenido en la selección durante 24 años consecutivos”.
Cristiano, asimismo, pidió “disculpas” a sus compañeros de la selección de Portugal: “A pesar de la absoluta falta de confianza en la palabra del seleccionador, como podrán atestiguar quienes asistieron a estas conversaciones, no debería haberlo hecho. La responsabilidad es exclusivamente mía”.
Además -agregó- “pido perdón a los portugueses una vez más, pero el incumplimiento de la palabra tiene, para mí, un impacto decisivo. Sentí que, a partir de ahí, mi permanencia solo perjudicaría al grupo de trabajo e hice lo que siempre dije que haría si no me sentía útil: hice las maletas y me fui”.
Al final, Cristiano también se mostró abierto a una posible sanción: “No soy un jugador cualquiera, soy el capitán del equipo y eso constituye una circunstancia agravante. Ya he pedido perdón, pero sé que las actitudes deben tener consecuencias”. Aunque afirmó que, tras esa posible sanción, si se encuentra “bien físicamente”, estará disponible “para competir y ganar” con Portugal.






