Integrantes del grupo Xtabay denunciaron el trato despótico y altanero de un elemento de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, quien cerró las puertas de los Juzgados Orales mientras aún se desarrollaba una audiencia dentro. El uniformado les dijo que la orden era cerrar a las diez de la noche y que hicieran lo que quisieran, sin importarles el procedimiento en curso. Lo que más indignó no fue el horario, sino la forma: prepotencia, malas palabras y actitud de quien se cree dueño del lugar, privándolas de su libertad de paso con total desprecio.
El caso se suma a un panorama que deja claro que los excesos no son hechos aislados: actualmente se investigan a 468 elementos de la SSC estatal. De ese grupo, 42 ya fueron dados de baja y otros 40 recibieron sanciones por el Consejo de Honor y Justicia. Los números hablan por sí solos: hay mucho que corregir y no basta con contar casos, hay que exigir que se respete a la ciudadanía dentro y fuera de cualquier edificio público. Quien porta el uniforme debe servir, no mandar con prepotencia.






