Madrid. Más de diez mil personas, según la organización convocante, y más de cinco mil, según la Policía Nacional española, se concentraron en la ciudad de Ceuta para exigir más control en la frontera y protección ante la entrada masiva de migrantes procedentes de África, la mayoría del Magreb, como ocurrió el pasado 30 julio, cuando entraron al unísono alrededor de 70 mil personas por tierra y mar.
La protesta congregó a representantes de las religiones presentes en la ciudad, desde la musulmana, la cristiana, la judía y la hindú, además de las fuerzas sindicales, partidistas y del presidente de la ciudad autónoma, el conservador Juan Jesús Vivas. Durante la protesta exigieron la dimisión del presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, y del delegado del gobierno en la región, Miguel Ángel Pérez Triano.
La sociedad ceutí se congregó en la céntrica Plaza de la Constitución para reclamar a Europa y a España que realicen un “respeta inmediata, decidida y proporcionada” ante lo que consideran una “presión migratoria” que está poniendo en riesgo la convivencia en la ciudad, al todavía sufrir las secuelas de la entrada masiva de 70 mil personas, de las cuales se calcula que más de cinco mil todavía deambulan por sus calles y que entre ellos hay más de mil menores de edad, incluidas decenas de mujeres que aseguran haber sufrido violencia sexual durante la crisis migratoria.
El responsable de leer el manifiesto “por la unidad de Ceuta” fue el presidente de la comunidad hindú de la ciudad, Ramesh Chandiramani, quien aseguró en representación de todos los congregados que “Ceuta es España. Somos ceutíes. Somos españoles. Y defendemos nuestra españolidad desde la unidad, desde la convivencia y desde el respeto mutuo”.
Además reclamaron al gobierno de España y a las instituciones europeas “una respuesta inmediata, decidida y proporcionada ante la presión migratoria, las necesidades de atención humanitaria y los problemas de seguridad que afronta la ciudad”.
En su reivindicación también explicaron que “Ceuta no puede afrontar sola una situación que supera ampliamente sus capacidades y que afecta al conjunto de España y de Europa. Y esta llamada no nace del rechazo a nadie, sino de la responsabilidad hacia todos para proteger la convivencia y eso implica preservar tanto la dignidad de las personas como la seguridad de la población y la cohesión social”.
Las cuatro comunidades religiosas han reivindicado además su voluntad de formar parte de la solución y han apelado a valores compartidos como la paz, la fraternidad, la solidaridad, la justicia y la ayuda al prójimo.
La movilización ha concluido con un llamamiento a las autoridades para que actúen con “responsabilidad, compromiso y respuestas”; a la sociedad española, para que muestre su solidaridad; y a los propios ceutíes, para que mantengan la serenidad, la confianza y la unidad.
Un mensaje resumido de nuevo en el lema que ha presidido toda la convocatoria: “Ceuta no se rinde, Ceuta no se divide y Ceuta no pierde la esperanza”.
Durante la protesta, miles de personas también lanzaron gritos contra el presidente español, con proclamas como “Basta ya”, “Sánchez dimisión”, “Ceuta española”, “Ilegales expulsión” o “Ceuta no se rinde”.
El final de la concentración fue conciliador, con un grito de “Viva Ceuta, viva la convivencia y viva la paz”.






