En el primer trimestre del año, el PIB creció apenas 0.4 por ciento anual, con una contracción respecto al trimestre previo.
La economía mexicana parece haber metido segunda velocidad, después de varios meses de casi estar parada.
Ayer, el INEGI dio a conocer el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), que anticipa para junio un crecimiento anual de 1.7 por ciento del IGAE, el termómetro mensual más amplio de la economía mexicana.
Visto de manera aislada, el dato puede parecer modesto. Y lo es. Pero cambia de significado cuando se le pone en perspectiva: en el primer trimestre del año, el PIB creció apenas 0.4 por ciento anual, con una contracción respecto al trimestre previo.
Con la cifra de ayer ya es posible construir un primer estimado del segundo trimestre. Si se promedia el crecimiento anual de abril, medido por el IGAE (2.2 por ciento), con las previsiones de mayo (1.6 por ciento) y junio (1.7 por ciento) del indicador oportuno, el resultado es una expansión de 1.8 por ciento anual entre abril y junio.
Es decir, la economía pasó de crecer 0.4 por ciento en los primeros tres meses del año a un ritmo de 1.8 por ciento en el segundo trimestre. Más de cuatro veces la velocidad inicial.
El mismo ejercicio permite un primer cálculo del semestre: al promediar ambos trimestres, el crecimiento de la primera mitad de 2026 sería de aproximadamente 1.1 por ciento anual.
La composición del avance también importa. Las actividades terciarias, que representan dos terceras partes de la economía, crecerían 2.2 por ciento anual en junio, mientras que las secundarias, tras meses de debilidad, regresaron a terreno positivo con 0.5 por ciento anual, apoyadas en buena medida por la construcción. No hay que olvidar que abril registró un incremento mensual de 1.2 por ciento, el mayor desde marzo de 2021, con lo que la economía hiló varios meses consecutivos de avances.
Una advertencia metodológica es obligada: el IOAE es una estimación econométrica, no un dato observado, y sus intervalos de confianza son amplios. Para junio, el rango va de 0.5 a 2.8 por ciento. Pero aun en el escenario bajo, la dirección del movimiento es clara: la actividad productiva del país muestra indicios de mejoría.
La pregunta relevante es cómo sigue la historia en el segundo semestre, ahora que el efecto del arranque débil del año empieza a quedar atrás.








