Esas emisoras carecen de liquidez, están en manos de pocos dueños y por eso no pueden tener una valuación. Algunas están en proceso de quiebra.
Entre las compañías que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), hay 17 emisoras que, aunque permanecen listadas, operan en un estado de letargo caracterizado por una bajísima bursatilidad, y se les conoce como empresas zombis.
De acuerdo con Jorge Alegría, director general del Grupo BMV, “estas compañías poseen una base de utilidad que les permite mantenerse a flote operativamente, pero enfrentan un problema estructural: sus acciones están altamente concentradas en pocos dueños. Esta falta de dispersión impide que el mercado asigne un valor dinámico a sus títulos, restándoles liquidez necesaria para atraer a nuevos inversionistas”.








