Iztapalapa, Ciudad de México.- Alrededor de las 20:30 horas, vecinos de la colonia Ampliación Los Reyes Culhuacán, en Iztapalapa, reportaron nuevas anegaciones en la zona afectada por una línea de conducción de 36 pulgadas, luego de que se reabrieron compuertas para disminuir la reserva de agua en la infraestructura hidráulica.
De acuerdo con información de la alcaldía, no se trató de un accidente, sino de una maniobra notificada por la Secretaría de Gestión Integral del Agua; sin embargo, el desfogue volvió a provocar acumulación de agua en calles y viviendas cercanas al punto de la ruptura. “Nos estamos inundando otra vez”, alertaron habitantes, aunque el flujo fue contenido poco después.
La fuga inicial se registró a las 10:20 de la mañana, en la intersección de las calles 5 de Mayo y Axayácatl, en una tubería con más de 60 años de operación. La afectación provocó acumulación de agua en más de 10 calles, en un radio aproximado de 1.3 kilómetros, y afectó viviendas, escuelas, comercios y un hotel.
Además, obligó al cierre de válvulas y al despliegue de maquinaria para sustituir la tubería dañada, alimentada por un ducto que conecta el Rebombeo Cerro de la Estrella con el Tanque Cerro de la Estrella.
Durante una entrevista con medios en el lugar, la alcaldesa de Iztapalapa, Aleida Alavez Ruiz, informó que la infraestructura se encarga de suministrar agua a más de la mitad de la población, por lo que exhortó a los habitantes a moderar el uso del recurso ante posibles interrupciones en el servicio y aseguró que “vamos a habilitar el seguro para los daños”.
Para agilizar el desalojo del agua, los trabajos se realizaron en coordinación con personal del gobierno capitalino, a través de la Segiagua y el Heroico Cuerpo de Bomberos. En la zona también se desplegaron cuadrillas de la Territorial Culhuacanes, Protección Civil, Obras y Servicios Urbanos, encargadas de realizar recorridos en los domicilios afectados.
A través de un censo preliminar, la Segiagua informó que hay cuatro viviendas con daños en muebles y enseres, otras cuatro con afectaciones en áreas de patio, dos escuelas donde el agua ingresó únicamente al patio, así como daños en el estacionamiento de un hotel y un comercio.
Aunque la aportación de agua fue controlada, las labores se extenderán alrededor de 36 horas debido a la complejidad de la intervención, que contempla excavar, sustituir el tramo dañado, rellenar y compactar el terreno.
Vecinos relataron que eran las 10:20 horas cuando escucharon “una explosión subterránea”. De pronto, el pavimento comenzó a abrirse para dar paso a un gran volumen de agua mezclada con lodo que, en cuestión de segundos, convirtió la calle 5 de Mayo en un río que desembocó hacia la avenida Avenida Tláhuac y anegó viviendas, escuelas y negocios.
La fuerza de la corriente fue tal que “el agua llegaba como a un metro”, contó Mónica Espinoza, cuya hija tiene una farmacia casi frente al punto donde se originó la fuga. “Esto era un río; mi hija lo que hizo fue bajar la cortina del local y el agua subía y subía”. Por más de media hora, los afectados observaron cómo sus autos quedaron anegados e incluso una persona fue arrastrada por la corriente.
En la esquina con Camino a los Reyes, donde se ubica el Instituto Valladolid, Aurora, estudiante de sexto “A”, relató que “de la nada el agua empezó a entrar del portón, muy fuerte, y un compañero se percató”, por lo que fueron resguardados en un salón del segundo piso; no obstante, el agua llegó hasta las escaleras.
En la vivienda más afectada, la familia de Silvia Morales sacaba el líquido a cubetazos. “Fue pérdida total lo de la casa”, señaló mientras mostraba cómo dentro de su domicilio flotaban electrodomésticos y diversas pertenencias. “Tenemos que evacuar porque, como se hizo el socavón, no se sabe hasta dónde llegue”, lamentó.
Ante la falta de evaluación de daños, entre vecinos persistía la consternación. Caminar por la zona también representaba un riesgo, pues la calle quedó pandeada y con grietas, como si un terremoto hubiera levantado el pavimento.
Vianney Ramírez, habitante del número 201, describió el escenario como “horrible” y pidió que las autoridades expliquen con certeza “cuál fue el motivo por el cual pasó esto”.
Su automóvil recibió de lleno la fuerza del agua; el escape quedó dañado y además “se le metieron piedras” del mismo asfalto desprendido por la corriente. “No nos mencionan si como vecinos estamos en riesgo y eso es lo más importante”, reclamó.























