Según información de El País, una auditoría externa dejó muy mal parado al ISSSTE durante la gestión de Martí Batres.
El dictamen detectó:
• Reasignaciones de recursos sin explicación clara.
• Diferencias en registros de bienes.
• Posibles excesos en contrataciones directas.
• Créditos que podrían estar inflando artificialmente las cuentas.
Uno de los puntos más graves: las pérdidas por créditos incobrables estarían subestimadas en casi 9 mil millones de pesos. Además, la administración intentó corregir errores de estados financieros anteriores por más de 11 mil millones de pesos, pero estas correcciones no pasaron por la revisión ni autorización de la Comisión de Vigilancia.
El ISSSTE respondió que “no hay crisis”, que sus finanzas están sanas y que todo se debe a “diferencias de criterio técnico”.
Pregunta incómoda:
Si todo está tan sano, ¿por qué una auditoría externa encontró tantas irregularidades graves?
La ciudadanía exige una investigación profunda y transparente. No podemos permitir que el instituto que atiende a millones de trabajadores y jubilados siga con opacidad y posibles malos manejos.
¿Dónde está el dinero de los trabajadores?








