La asociación civil Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS) advirtió que el megaproyecto turístico «Perfect Day» de la naviera Royal Caribbean en Mahahual no está cancelado de forma definitiva, por lo que activistas y pobladores exigieron frenar cualquier intento de reactivación y mantener los litigios abiertos contra autoridades locales.
Irma Morales Cruz, abogada de DMAS, aclaró que la empresa no cuenta con una negativa formal ni con un rechazo de permisos por parte de las autoridades ambientales. En su lugar, el desarrollador optó por la figura del desistimiento voluntario, una maniobra administrativa recurrente cuando se anticipa un dictamen desfavorable.
“Con independencia del diálogo que ellos señalan tener con las autoridades mexicanas respecto a la inversión que quedó pendiente del proyecto en Mahahual, lo cierto es que conforme a la legislación se tiene que someter el proyecto ante las autoridades ambientales, en este caso ante la Semarnat, ya que su estrategia […] fue desistirse, una estrategia común de los desarrolladores cuando ven que es posible que no pase su proyecto”, explicó la abogada.
Ejes de la controversia legal y ambiental
La organización ecologista recordó que existen juicios promovidos contra autoridades locales por presuntamente otorgar facilidades e irregularidades en favor de la firma trasnacional. Entre los puntos centrales del conflicto destacan:
Evaluación de la Semarnat: Para cualquier reintento de ejecución, la naviera está obligada a presentar una nueva Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Impugnación de suelo: Se mantiene vigente la batalla legal para anular el permiso de cambio de uso de suelo, el cual señalan fue otorgado al margen de la normatividad.
Rumbo a la SCJN: El litigio emprendido de manera conjunta por los habitantes de Mahahual y la organización DMAS se encamina a su resolución final en las salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Activistas reiteraron que la zona requiere una revisión ambiental rigurosa para evitar daños irreversibles a los ecosistemas marinos y costeros del sur de Quintana Roo.






