Un emprendedor establecido en Playa del Carmen creó una línea de sandalias biodegradables fabricadas parcialmente con sargazo, con el objetivo de convertir este problema ambiental en una alternativa sustentable que, además, contribuya a la restauración de arrecifes de coral mediante parte de las ganancias del proyecto.
Mientras el sargazo continúa representando uno de los principales desafíos ambientales y económicos para el Caribe mexicano, un emprendedor radicado en Playa del Carmen busca transformar ese problema en una oportunidad de negocio con impacto ecológico. Mario Robledo, fundador de Sargazo Sandals, desarrolló una línea de sandalias biodegradables elaboradas parcialmente con sargazo procesado, un proyecto que además destina parte de sus ingresos a la restauración de arrecifes de coral.
Originario de León, Guanajuato, Robledo explicó que proviene de una familia dedicada durante décadas a la industria del calzado, por lo que prácticamente creció entre fábricas y procesos de manufactura. Sin embargo, fue hasta su llegada a Playa del Carmen, durante la pandemia de COVID-19, cuando conoció de cerca la magnitud del problema que representa el arribo masivo de sargazo a las costas del estado.
Tras cerrar su fábrica en Guanajuato y establecerse en Quintana Roo, decidió enfocar sus conocimientos en encontrar una forma de aprovechar la macroalga. El reto no fue sencillo. Durante aproximadamente dos años trabajó en el desarrollo de una fórmula que permitiera integrar el sargazo a un material apto para fabricar calzado, en una época en la que prácticamente no existían procesos consolidados para industrializar este residuo marino.








