Cualquiera pensaría que Laura Elena Madrigal es un ejemplo de éxito: en unos meses pasó de ser una simple estilista a obtener un puesto de alto nivel en el Sistema Penal de Baja California por el cual cobra 33 mil pesos mensuales.
Solo un pequeño detalle: su mamá es la fiscal María Elena Andrade Ramírez.
Cuestionada sobre esto, la fiscal aseguró que el proceso de contratación y basificación de su hija ocurrió de manera independiente a su actual cargo.
Así como leyó: su hija está sindicalizada. María Elena argumentó que el apoyo sindical y la base se la otorgaron por una condición de vulnerabilidad y un padecimiento emocional de su hija.
Es decir, para mejorar “su salud mental”, le regalaron una base en el gobierno, algo que según ella es muy común en la burocracia mexicana








