BlackRock y otras gestoras globales buscan capitalizar el plan de infraestructura de Claudia Sheinbaum, pero enfrentan límites regulatorios, riesgos políticos y proyectos aún insuficientes.
Desde sus oficinas en una de las torres corporativas más exclusivas de Ciudad de México, con vista al Bosque de Chapultepec, BlackRock Inc. tiene la mira puesta en el desarrollo del país.
El plan de Claudia Sheinbaum para atraer capital privado a proyectos de infraestructura desató una competencia entre algunas de las mayores gestoras de activos del mundo. BlackRock buscaposicionarse con su división Global Infrastructure Partners (GIP), frente a firmas como Apollo Global Management Inc., que prevé invertir hasta 20 mil millones de dólares en proyectos en México, incluidos proyectos de infraestructura.
En ese contexto, el director ejecutivo de BlackRock, Larry Fink, ha buscado estrechar su relación con el gobierno mexicano. En abril se reunió con Sheinbaum en Palacio Nacional, junto con el responsable de GIP, para analizar el plan de infraestructura, que prevé inversiones por 5.6 billones de pesos hasta 2030. Fue la segunda ocasión en Fink visitó a la mandataria desde que ella asumió la presidencia a finales de 2024. En junio, Sergio Méndez, director de BlackRock en México, se reunió con altos funcionarios del gobierno federal y representantes de otras gestoras de activos para analizar el diseño de vehículos de inversión en infraestructura, según personas presentes en las conversaciones que pidieron no ser identificadas porque el encuentro no fue público.
Representantes de KKR & Co., Blackstone Inc., Macquarie Asset Management, Copenhagen Infrastructure Partners, Mexico Infrastructure Partners y Alom Infra también se han reunido con altos funcionarios del gobierno mexicano.






