Con 368 votos a favor y 104 abstenciones del PAN y PRI, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó reformas a la Ley Federal del Trabajo y de la Ley Federal del Derecho de Autor a fin de proteger a artistas, intérpretes o ejecutantes de doblaje frente a la Inteligencia Artificial (IA) capaz de simular, replicar o transformar la voz y la imagen humana.
Propone la aplicación de la Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, para ampliar las posibilidades de solución y acuerdos para las personas creadoras, intérpretes y ejecutantes, antes de ir a juicio.
La diputada Alma Lidia de la Vega Sánchez, presidenta de la Comisión de Cultura y Cinematografía, indicó que los propósitos de esta iniciativa presidencial tienen como finalidad primordial la protección de derechos de las personas que se dedican al doblaje, principalmente por su uso no autorizado mediante sistemas de inteligencia artificial y la consecuente salvaguarda de sus derechos laborales.
“Buscamos establecer límites jurídicos al uso de esas tecnologías a fin de evitar afectaciones a las fuentes de empleo y a la dignidad profesional de quienes desarrollan estas actividades. Del mismo modo incorpora un lenguaje incluyente que sustituye referencias tradicionales por el concepto de personas trabajadoras, artistas, intérpretes con el propósito de darles mayor visibilidad y reconocimiento a todo el sector”.
Al inicio de la discusión y pese a que los emecistas votaron a favor de la reforma, su diputado Gibran Ramírez, presentó una moción suspensiva por considerar que el dictamen tiene graves errores que afectan duramente a quienes participan en la cadena creativa, artística y de contenido. Se afecta a las autoras y autores, artistas, intérpretes, productores, técnicos y editores.
Se introduce el concepto de inteligencia artificial sin definirlo. Y esto hace, desde luego, que se pueda aplicar la ley de una manera arbitraria y hasta caprichosa, lo que, incluso, puede generarse un mercado para la extorsión en cada tramo de las postproducciones, ya que cada ejecutante, intérprete o artista podría revocar en cualquier momento el consentimiento para que su voz o su imagen sean utilizados, denunció.
Durante su discusión en lo particular el morenista Ricardo Monreal presentó diversas modificaciones que fueron avaladas, entre ellas la eliminación de las sanciones económicas que iban de mil a cinco mil Unidades de Medida Actualización (UMA) para quienes violaren estas disposiciones, las cuales se resolverán en un juicio.
También se modificó el artículo 121 donde se estableció que cualquier transformación, modificación o suplantación de la voz o imagen mediante inteligencia artificial, será por acuerdo, con el fin de otorgar certeza jurídica y mayor flexibilidad.
No obstante, el panista Germán Martínez Cázares advirtió el riesgo de reforma en materia de Inteligencia Artificial, consideró que puede ser inútil si no se tienen las herramientas para vigilar su regulación.
“Puede atacar la libertad de expresión, no es lo mismo regular la transformación, modificación o imitación que violar estándares internacionales desarrollados concretamente por la Corte Interamericana de Derechos Humanos para cumplir con la legalidad, la necesidad y la proporcionalidad de la información. Un exceso puede crear efectos inhibitorios sobre la creación cultural o la crítica pública, como advirtió recientemente el artículo 19 a propósito de esta iniciativa”.
Al justificar el voto en contra de los priistas, la diputada Laura Ivonne Ruiz Moreno, afirmó que esta reforma no brinda certeza y, por el contrario, solo genera conflictos.
No podemos aprobar una reforma mal diseñada, ambigua y potencialmente dañina. El dictamen que se nos presenta pretende reformar la Ley Federal del Trabajo y la Ley Federal del Derecho al Autor para reconocer los derechos de los artistas e intérpretes ejecutantes”.
“En el papel suena muy bien, en el discurso parece justo, pero cuando uno revisa el contenido, lo que encuentra es un entramado legal confuso, con vacíos, contradicciones y riesgos evidentes”, expresó.
La reforma, que fue enviada al Senado de la República, adecua el marco jurídico vigente a los desafíos derivados del uso de herramientas de inteligencia artificial y con ello blindar el trabajo de las personas que se dedican al doblaje.























