Apoco más de tres meses del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que iniciará el 11 de junio, el sector de Estancias Turísticas Eventuales (ETEs) en la Ciudad de México llamó a abrir un espacio de diálogo ante el debate sobre vivienda y turismo en la capital.
El posicionamiento surge tras una protesta en la que se señaló al hospedaje temporal como responsable del aumento en las rentas en algunas colonias. Los anfitriones rechazaron esa relación directa y afirmaron que su actividad representa menos del 1% del parque habitacional de la ciudad.
Ángel Torres, fundador de Todos Somos Anfitriones y cofundador del Frente Unidos por la Hospitalidad, sostuvo que la problemática de vivienda responde a factores estructurales acumulados durante décadas: rezago en vivienda social, regulaciones de uso de suelo vigentes desde 1997, expansión urbana hacia la periferia, informalidad laboral y cerca de 200 mil viviendas deshabitadas.
Según datos del sector, las ETEs generan más de 16 mil 700 millones de pesos anuales y alrededor de 48 mil 800 empleos directos e indirectos en la capital. Además, el 80% de los anfitriones administra un solo inmueble; el 97% son micro, pequeñas y medianas empresas; el 50% son mujeres y el 17% adultos mayores.
Torres añadió que por cada peso destinado al alojamiento se generan entre tres y cuatro pesos adicionales en comercios locales.
Con la mirada puesta en el Mundial 2026, el sector planteó que la ciudad requerirá capacidad flexible para atender picos de demanda sin invertir en infraestructura hotelera permanente que después quede subutilizada. También señaló que opera bajo esquemas de registro digital, trazabilidad y estándares de seguridad.
Finalmente, informó que presentó propuestas para integrar la hospitalidad comunitaria en el Plan General de Desarrollo, bajo criterios de regulación diferenciada, transparencia e indicadores públicos, así como mecanismos que contribuyan a fortalecer políticas de vivienda asequible.























