Ya es Noticia
Por Redacción
Chetumal, Quintana Roo.- ¿Quién no se ha deleitado, emocionado o llenado de orgullo con las presentaciones del Ballet Folclórico de Quintana Roo? Sus colores, su energía y su entrega son el alma de la identidad caribeña. Sin embargo, detrás de las sonrisas en el escenario y los aplausos del público, se esconde una realidad de abandono, precariedad y olvido institucional por parte del Instituto de la Cultura y las Artes de Quintana Roo (ICA).

Hoy, los integrantes de esta emblemática agrupación rompen el silencio a través de una denuncia ciudadana que expone las condiciones inhumanas y la falta de recursos con las que operan diariamente.
Ensayar en un «horno» y con la duela destruida, como muestran las imágenes enviadas a la redacción de Ya Es Noticia México; a pesar de las intensas olas de calor que azotan al la ciudad, las y los bailarines ensayan rigurosamente dos horas diarias, de lunes a viernes. Lo hacen en condiciones extremas, los sistemas de aire acondicionado no sirven. En un acto de desesperación, los mismos integrantes tuvieron que limpiar los climas, pero el problema persiste.
«Nos estamos cocinando con tanto calor, sumado a la alta actividad física que realizamos», acusan los afectados.
Por si fuera poco, la sala de ensayo está prácticamente inutilizable. Hace meses se entregó un oficio para el mantenimiento de la duela; las autoridades acudieron, la desbarataron y ahí dejaron el espacio abandonado, inconcluso, poniendo en riesgo la integridad física de los artistas.
El Ballet Folclórico es, irónicamente, el área más activa y con mayor presencia en los eventos del estado. Mientras otros sectores gozan de libertades, los bailarines no conocen los días festivos, los fines de semana ni las condiciones climáticas.
«No nos quejamos de bailar donde sea; nos apasiona bailar, nos ha tocado en tierra, zacate o concreto, no precisamente en un escenario digno. No paramos». Señala una integrante.
En lo que va de este año, ya acumulan 14 presentaciones (un promedio de 3 a 4 por mes). El contraste con otras agrupaciones es abismal, señalan que mientras los integrantes de la Banda de Música del Estado realizan alrededor de 20 presentaciones al año y cuentan con plazas y sueldos fijos, los bailarines del ballet tienen que cooperar de su propio bolsillo para transportarse a los eventos. Eso sí, la exigencia y la presión de los directivos para que cumplan con la agenda no cesa.
La crisis de los vestuarios, una vergüenza internacional en puerta. La negligencia institucional ha llegado al límite de cara a compromisos internacionales. Desde marzo del año pasado se ingresó una cotización para la renovación de vestuarios. No hubo respuesta.
Este próximo fin de semana, el ballet tiene una agenda crítica, el viernes se presentan en el Parque del Queso en Chetumal y el domingo viajan a Belice. Los trajes actuales están tan desgastados que, afirman, “no están como para representar a Quintana Roo, y mucho menos en otro país”.
Para colmo, el próximo 6 de junio se celebra el aniversario del ballet. La solución de la directiva responsable del área (identificada plenamente por los afectados por su nula gestión) no ha sido gestionar presupuesto, sino exigirle a los propios bailarines que ellos costeen y arreglen los trajes, cuyo valor en el mercado ronda los 5 mil pesos por pieza.
Llamado urgente a la justicia laboral y cultural, es inaceptable que el talento que da la cara por la cultura de Quintana Roo sea tratado con tal desdén. Los bailarines exigen que las personas responsables del ICA, en este caso Lilian Villanueva Chan, volteen a verlos, reparen la sala de ensayo, entreguen uniformes dignos y cesen las exigencias cuando las herramientas básicas no son garantizadas.
El Ballet Folclórico de Quintana Roo, ubicado en la ciudad de Chetumal baila con el corazón, pero el corazón no remienda vestidos, no paga pasajes ni enfría un salón de ensayos. Es hora de que las autoridades cumplan.























