Una severa crisis social y de salud pública se intensifica en el municipio de José María Morelos. Decenas de familias de diversas comunidades rurales han lanzado un desesperado llamado de auxilio a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y a la gobernadora del estado, Mara Lezama Espinosa, tras cumplir más de cuatro días sin los servicios de energía eléctrica y agua potable.

Mientras la Comisión Federal de Electricidad (CFE) mantiene una política implacable en el cobro puntual de sus recibos, habitantes de al menos seis localidades sufren los estragos de un calor insoportable y el desabasto de agua, detonando el enojo generalizado contra la paraestatal, a la que acusan de “irresponsable e ineficiente” para atender emergencias.
La desesperación de los ciudadanos ha inundado las redes y los canales de reporte. Las fallas, provocadas principalmente por “cuchillas caídas” y constantes cortocircuitos en las líneas de alta tensión, mantienen a oscuras a gran parte del municipio.
Habitantes denunciaron llevar más de tres días en penumbras, exigiendo el envío inmediato de cuadrillas de reparación. En San Antonio Tuk la falta de energía eléctrica ya paralizó el bombeo, por lo que la comunidad se ha quedado completamente sin agua potable. Mientras que en los Insurgentes reportan que el apagón generalizado se originó por cuchillas caídas en la salida hacia Naranjal.
La localidad de San Felipe Segundo y San Felipe Primero la situación es urgente. La falta de bombeo impide el acceso al agua, afectando gravemente a los sectores más vulnerables. En Zafarrancho, pobladores reportaron que la mitad del pueblo carece de energía, lo que dejó fuera de operación las bombas de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA).
La falta de electricidad en medio de las altas temperaturas de la región ha vuelto la vida cotidiana “prácticamente inhumana”, según describen los propios afectados. Los niños, adultos mayores y personas enfermas son quienes se llevan la peor parte. “En San Felipe Primero urge la energía… los enfermos, niños y adultos están sufriendo por el fuerte calor; no prenden los ventiladores y los medicamentos se echan a perder porque hay unos que requieren refrigeración”, manifestaron con angustia los vecinos.
Los ciudadanos cuestionaron duramente el eslogan de la CFE como una “empresa de clase mundial”, señalando que en las zonas rurales el servicio es deficiente y el tiempo de respuesta es nulo. Aunque el personal del Ayuntamiento local ha implementado brigadas emergentes para limpiar la maleza debajo de las líneas de alta tensión y ha intentado realizar maniobras para subir algunas cuchillas, estos esfuerzos municipales resultan insuficientes para resolver un problema de fondo que le compete exclusivamente a la federación.
Ante la nula respuesta de la Comisión Federal de Electricidad, los habitantes advirtieron que, de no haber una solución definitiva en las próximas horas, radicalizarán sus acciones. Grupos de ciudadanos ya organizan manifestaciones y contemplan la toma de oficinas locales y estatales de la CFE como medida de presión para ser escuchados.






















