Kinchil, Yucatán. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró hoy miércoles un predio, en este municipio de origen maya, al comprobarse la remoción ilegal de vegetación forestal en una superficie de 56 mil 814 metros cuadrados (5.6 hectáreas) para almacenar y manejar abono de gallinaza, o bien, excremento de ave.
Según el reporte oficial, el pasado 21 de diciembre de 2025 personal de esa dependencia federal efectuó una visita de inspección personal y constató la apertura de caminos de acceso, la eliminación de vegetación natural y la descarga de excremento de pollo sobre el suelo lo que constituyen un cambio de uso de suelo sin la autorización correspondiente.
En el sitio se identificaron distintas áreas afectadas, entre ellas caminos habilitados para el tránsito de vehículos de carga, zonas utilizadas para actividades agrícolas y un área de mayor extensión empleada para la disposición directa de gallinaza; todo esto generó un impacto considerable en la cobertura vegetal natural del predio.
Al momento de la diligencia no se localizó a persona alguna responsable de las actividades observadas, por lo que la Profepa determinó imponer como medida de seguridad la clausura temporal-total del predio y colocar los sellos oficiales.
También se realizó el aseguramiento precautorio de un remolque tipo góndola metálico, presuntamente utilizado para el transporte del material orgánico.
Y este día, al no tener contacto con los responsables del predio devastado, la Profepa procedió a clausurar de manera total el sitio.
Kinchil es una población yucateca que se ubica a unos 40 kilómetros al sur-sureste de Mérida y allí se concentran varias granjas porcícolas y avícolas, las cuales han tenido problemas con la Profepa porque sus propietarios han ignorado persistentemente reportes de la Profepa, por lo menos, desde el año 2025.























