Santiago, Chile.- El ultraderechista republicano José Antonio Kast, con 58.1 por ciento de la intención de votos, se convirtió ayer en presidente electo de Chile al ganar de forma rotunda la segunda vuelta electoral, sobre la candidata de centroizquierda, la militante comunista Jeannette Jara, que obtuvo 41.8 por ciento de los sufragios.
El vencedor asumirá el 11 de marzo de 2026 por cuatro años.
Kast (abogado, 56 años y católico fundamentalista) obtuvo 7.2 millones de sufragios, dos millones más que Jara, imponiéndose en todas las regiones del país.
La participación llegó a 85 por ciento del padrón electoral.
A mitad del recuento, en el centro de comando de Kast anunciaron que Jara había llamado para felicitarlo. Después, en la noche, ella fue personalmente a saludarlo.
En un rito habitual aquí, el gobernante Gabriel Boric llamó a Kast para congratularlo y acordaron reunirse este lunes en el palacio de La Moneda.
El categórico desenlace –16 puntos de diferencia– quedó claro apenas iniciado el conteo, nunca hubo atisbo de una competencia que pusiera en duda la tendencia.
Ante una multitud, en la noche, Kast inició mostrando su religiosidad al decir que “nada sería posible si no tuviéramos a Dios, eso es algo que no podemos dejar de reconocer. Nada ocurre en la vida para los que somos de fe, que no sea en relación directa con Él y le pido humildemente sabiduría, templanza, fortaleza, para estar siempre a la altura de este desafío”.
Luego aseguró: “vamos a restablecer la ley, su respeto en todas las regiones, sin excepciones, sin privilegios”, para explayarse al asentar que gobernará específicamente para restablecer el orden.
“Chile necesita orden en nuestras calles, en el Estado, en las prioridades que se han perdido. El orden no es un capricho, es justicia. (…) El que viola la ley va a sufrir todo el peso de ella. Hemos hablado del registro único de vándalos. Si alguien rompe, destruye lo que no le corresponde, no va a tener ningún beneficio. Si un joven destruye un colegio, amenaza a una profesora, quema una micro (bus), eso no va a quedar impune. Va a ser educado, como corresponde, pero que se olvide de cualquier beneficio del Estado. Y si no se hace cargo, sus padres tendrán que responder por los daños que realizan sus hijos”, afirmó.
También se esmeró en bajar las expectativas al señalar que si bien se propone cumplir sus promesas, tendrá difícil tarea hacerlo en materia de inmigración ilegal y de terminar con el crimen organizado y la delincuencia.























