Sheikh Hasina, ex primera ministra de Bangladesh, fue sentenciada a muerte por un tribunal especial. Y es que la declaró responsable de crímenes de lesa humanidad por la represión a las protestas de la generación Z del año pasado.
Según los jueces, ella incitó y ordenó ejecuciones extrajudiciales, el uso de armas letales, drones y helicópteros para contener las movilizaciones. Estas acciones dejaron hasta 1,400 muertos y 25,000 heridos, de acuerdo con organismos de la ONU.
Hasina, hoy exiliada en India, calificó el fallo como “amañado” y “político”. Su partido, la Liga Awami, está suspendido y varios de sus dirigentes también enfrentan procesos.
La ONU rechazó este castigo contra Hasino, e hizo un llamado a que los acusados “rindan cuentas en línea con los estándares internacionales” y que “las víctimas tengan acceso a medidas efectivas de remedio y reparación”.























