Tras el éxito de las recientes entregas de Scream, “Scream” (2022) y “Scream VI” (2023), y con nuevas protagonistas como la reconocida actriz Jenna Ortega , quien interpreta a Tara Carpenter, y Melissa Barrera , quien da vida a Sam Carpenter, se tenía planeada una nueva trilogía de la franquicia.
Sin embargo, los fans se sorprendieron cuando la productora anunció el despido de la mexicana. La decisión se tomó tras publicaciones de la actriz en redes sociales relacionadas con el conflicto en Medio Oriente, en las que expresó su apoyo a Palestina. Esto generó un intenso debate sobre la libertad de expresión, los posicionamientos políticos y la responsabilidad corporativa.
Tras su despido de “Scream 7”, Melissa Barrera defendió su postura sobre el conflicto y explicó cómo vivió la experiencia. En una entrevista con Rolling Stone, declaró: “Sé quién soy y sé que lo que dije siempre vino desde un lugar de amor, de humanidad, de derechos humanos y de libertad para las personas, algo que no debería ser controvertido. No debería ser objeto de debate. Así que estoy muy tranquila”.
Poco después, también se confirmó la salida de Jenna Ortega, otra de las protagonistas recientes de la saga. Aunque en el momento ella mencionó que se debía a problemas de logística y calendario, muchos especularon que podría tratarse de una muestra de solidaridad y apoyo hacia su compañera.
Tras el despido de Meliisa Barrera, surgieron en redes sociales múltiples llamados al boicot contra la película. Fans de las actrices y de la película utilizaron hashtags y campañas digitales para expresar su desacuerdo con la decisión del estudio y manifestar solidaridad con la actriz, quien recibió mucho apoyo durante este momento. Muchos aficionados incluso se pronunciaron en redes sociales argumentando que Melissa no hizo nada malo y que solo estaba apoyando una causa. Además, expresaron su descontento con los otros actores involucrados en la película por no mostrar suficiente apoyo a la actriz ni abandonar el proyecto, como lo hizo Ortega.
Algunos seguidores promovieron protestas simbólicas en línea, argumentando que la industria del entretenimiento no debería sancionar posicionamientos políticos personales. A pesar del ruido mediático, el interés por la película no disminuyó. Por el contrario, la controversia mantuvo el título constantemente presente en redes sociales y medios de comunicación.
Tras el estreno de la película, varias personas pro-palestinas se reunieron en las calles con carteles que pedían a la gente no asistir a las salas de cine, promoviendo el boicot hacia las películas.
Aunque la crítica ha ofrecido opiniones divididas, la saga Scream cuenta con una base de seguidores fieles que ha acompañado la historia durante casi tres décadas. Expertos de la industria coinciden en que la franquicia ha logrado mantenerse relevante gracias a su habilidad para reinventarse, adaptarse a las referencias culturales contemporáneas y conectar con nuevas generaciones, sin perder la esencia del slasher con el que empezó en 1996.























