La gala celebrada el 26 de febrero en el mítico L’Olympia, en París, transcurría con elegancia hasta que Jim Carrey tomó el micrófono para recibir el César honorífico a la trayectoria. Lo que parecía un agradecimiento convencional se transformó en uno de los momentos más comentados del cine en 2026, donde el actor habló completamente en francés.
Con voz pausada y una pronunciación cuidada, Jim Carrey arrancó aplausos desde las primeras frases. Entre metáforas y reflexiones sobre la actuación, comparó a los personajes con “arcilla en manos de un escultor”, subrayando la fortuna de haber compartido su arte con públicos que lo han acompañado durante décadas.
Pero la pregunta que muchos se hicieron fue inevitable: ¿por qué Jim Carrey habla francés?
La respuesta está en su historia familiar. El actor reveló que su apellido original era Carré y que uno de sus antepasados, Marc-François Carré, nació en Saint-Malo, Francia, hace aproximadamente 300 años antes de emigrar a Canadá. Ese vínculo genealógico despertó en Carrey un renovado interés por el idioma y la cultura de sus ancestros.
Aunque Canadá es un país oficialmente bilingüe, Jim Carrey siempre se identificó como angloparlante. No creció dominando el francés, pero en años recientes comenzó a estudiarlo. Su decisión de utilizarlo en la ceremonia no fue casualidad y, es que quiso rendir homenaje tanto a sus raíces como al público francés que lo recibía.
Fiel a su estilo irreverente, el actor no dejó de lado la comedia. En la parte final de su discurso bromeó sobre la solemnidad de las premiaciones y lanzó guiños a la tradición cinematográfica francesa, evocando la herencia de Jean-Luc Godard y mencionando a cineastas contemporáneos como Richard Linklater y Paul Thomas Anderson.
El resultado fue una mezcla de sofisticación cultural y espontaneidad cómica. Un equilibrio que pocos artistas logran mantener y que explica por qué, incluso sin haber ganado un Óscar, Jim Carrey conserva un lugar privilegiado en el corazón del público global.























