José Sulaimán se hizo presente, en su aniversario luctuoso número 12, no sólo en la memoria colectiva del boxeo, sino también en las acciones de su hijo, Mauricio Sulaimán, quien mantiene vivos sus sueños como un homenaje permanente a su recuerdo.
Capitalizar los anhelos de don José se ha convertido en una misión personal y profesional. Un ejemplo es el Grand Prix del WBC, idea concebida hace más de tres décadas que finalmente se materializó, confirmando una de las máximas que el legendario dirigente repetía con frecuencia.
“La meta es cumplir los sueños. Él siempre dijo que nada era imposible aunque algunas cosas toman más tiempo”, dijo Mauricio Sulaimán
El actual presidente del WBC reconoció que continuar con las innovaciones de su padre no ha sido sencillo en un deporte tradicionalista como el boxeo.
Sin embargo, aseguró que cambios como la puntuación abierta o los nuevos sistemas de calificación forman parte de ese compromiso por mejorar el deporte y proteger al boxeador.
La Basílica de Guadalupe abrió ayer sus puertas para recordar a don José, con familiares y miembros de la comunidad boxística.
“Es increíble que 12 años pasaran así. Pero ver una Basílica llena es la única manera de dimensionar lo que mi papá es”, abundó Mauricio.


















