Argentina.- El gobierno del ultraderechista presidente Javier Milei continúa escalando sus medidas contra Irán, a días de viajar a Israel invitado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, el próximo 21 de abril, para cumplir con el compromiso asumido en una vista anterior, de trasladar la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén.
Mientras, el servicio de inteligencia del gobierno abrió una investigación sobre la denuncia de un abogado sobre la existencia de una presunta red de trolls rusos, para desprestigiar a su administración, mediante un sistema de espionaje, que ya originó una respuesta de la sede diplomática de las Federación Rusa aquí, negando enérgicamente toda responsabilidad en estos hechos.
Ante estas circunstancias el gobierno escala nuevas medidas contra Irán además de la expulsión del encargado de negocios de ese país, Mohsen Soltani Tehrani, al que ordenó abandonar Argentina el pasado 2 de abril. Antes de partir consideró que su expulsión “también es un acto de hostilidad contra Irán” y sostuvo que lo esperaban desde que el presidente llegó al poder, en diciembre de 2023.
“El colmo -sostuvo el diplomático- es que en junio del año pasado, en la primera guerra contra Irán por Israel, Milei apoyó a esa agresión militar y también dijo que los iraníes y el pueblo iraní son enemigos de Argentina”. Citó también que en entrevistas anteriores había establecido “que nuestro pueblo no es enemigo de Argentina y que hubo dos atentados(1992 y 1994) que de ninguna manera Irán fue parte de la planificación o apoyo a esos atentados y que negábamos rotundamente desde principio que eso fue algo apoyado por Irán”.
Por estas horas se recuerda aquí que después de que el gobierno ordenara que el encargado de negocios de Irán, Mohsen Soltani Tehrani, abandone Argentina en 48 horas, fue el canciller israelí, Gideon Sa´ar, quien agradeció públicamente sosteniendo que “el régimen terrorista iraní es letal tanto para sus propios ciudadanos como para sus vecinos, y constituye la principal amenaza para el orden y la seguridad mundial. No es legítimo. Punto”, escribió Sa´ar en su cuenta de X.
También el embajador de los Estados Unidos, Peter Lamelas, agradeció ayer y respaldó que el mandatario ordenara declarar “organización terrorista” a la Guardia Revolucionaria iraní.” Y en sus redes sociales celebraron “la sintonía entre la Casa Rosada y la administración de Donald Trump: “Gracias, presidente Milei, por su apoyo. ¡El presidente Trump va a hacer que el pueblo iraní sea libre y grande de nuevo!”.
Pero no es el único conflicto diplomático Ya que por estas horas la embajada de la Federación Rusa criticó la investigación sobre un supuesto consorcio de periodistas locales señalados como parte de una supuesta campaña de desinformación financiada desde Moscú en la prensa local argentina, lo que ocurre “sin aportar hechos, ni pruebas que respalden estas insinuaciones”.
En un mensaje publicado en redes sociales los diplomáticos rusos sostienen que se han visto “obligados a prestar atención a la reciente publicación de una serie de los materiales antirrusos en los sitios web argentinos”, advirtiendo que “los ‘investigadores” han reavivado una historia olvidada sobre una supuesta campaña de desinformación rusa, inflada artificialmente en junio de 2025”.
Añadieron que “como era de esperar, al igual que entonces, no se aportan hechos ni pruebas que respalden estas insinuaciones” a la vez que lamentaron que “las posturas ideológicas vuelven a imponerse al sentido común, y que el deseo de enturbiar las relaciones bilaterales prevalece sobre la voluntad de desarrollarlas”.
Fue el abogado Jorge Monastersky quien ayer solicitó a la Justicia que investigara “la posible existencia de estructuras extranjeras de injerencia informativa en el país, presuntamente asociadas a la Federación de Rusia y con potencial impacto en el debate público y el funcionamiento institucional”, que estaría financiada por Moscú.
A esto se refirió recientemente la secretaría de Inteligencia de Estado, que Monastersky cita. El documento menciona las actividades de una organización apodada “La Compañía”, integrada por ciudadanos rusos, con recursos internacionales y nexos en Argentina. De hecho los miles de trolls, que el oficialismo utiliza aquí, incluso para aterrar al periodismo y amenazar, lo que resulta en una forma de vulneración de la libre expresión en Argentina.























