El Real Madrid sufrió una derrota que podría afectarle de manera trascendental en sus aspiraciones por el campeonato de la Liga de España. Los merengues cayeron de manera sorpresiva por 2-1 frente al Mallorca y se rezagaron en la contienda por el título ante el Barcelona.
La escuadra madridista se mantiene en el segundo puesto a cuatro puntos del Barcelona, que este sábado visitará al Atlético de Madrid. En caso de una victoria del líder azulgrana en el Metropolitano, la ventaja para los catalanes se disparará a los 7 unidades, a falta de solo ocho jornadas para el final.
Pese a que en teoría era una jornada tranquila para que los merengues recortaran ventaja frente al Barça, el equipo de Álvaro Arbeloa no mostró en la cancha la ferocidad que exigía el duelo para llevarse los tres puntos.
“Lo complicado es que los jugadores sepan entender que hoy sin (dar) el 200 por ciento no íbamos a ganar. Te despistas un momento, no ajustas bien, pierdes una marca, no la sigues y te cuesta un gol”, resumió el técnico merengue.
Sólo así se entiende la tranquilidad con la que Manu Morlanes abrió el marcador poco antes del descanso, teniendo tiempo de controlar y preparar su remate en el interior del área madridista (41′).
Cuando empató el brasileño Militao a dos minutos para el final del tiempo reglamentario (88′) y podía suponerse que el Real Madrid iría a por la victoria, llegó el tanto del delantero kosovar Vedat Muriqi que dio la victoria definitiva a los insulares (90+1).
La reaparición del central brasileño, tras cuatro meses lesionado, es una de las pocas notas positivas para el Real Madrid, que también pudo contar de inicio con Kylian Mbappé por primera vez desde su lesión de rodilla en febrero, aunque el delantero francés no estuvo acertado de cara al arco rival, pese a gozar de tres ocasiones bastante claras (23′, 25′ y 55′).























