El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asistió hoy, 1 de abril de 2026, a la Corte Suprema, donde se realiza la audiencia para exponer los argumentos orales sobre la ciudadanía por derecho de nacimiento, convirtiéndose en el primer mandatario en funciones en acudir a la sesión del máximo tribunal del país.
El presidente llegó unos diez minutos antes de que comenzara la vista y tomó asiento en la primera fila de la sección pública en la sala. Es la primera vez que un presidente en ejercicio asiste a los debates del máximo tribunal, que no son transmitidos en directo ni filmados.
Trump escuchó en silencio con las manos entrelazadas el inicio de la sesión, a corta distancia del atril donde el procurador general, John Sauer, defiende la posición de su Administración.
Mientras que la Corte Suprema está poniendo en duda el pedido del presidente Trump de limitar la ciudadanía por nacimiento en uno de los casos más trascendentales del periodo. Jueces conservadores y liberales cuestionaron si la orden de Trump que declara que los niños nacidos de padres que se encuentran en Estados Unidos de manera ilegal o temporal no son ciudadanos estadounidenses se ajusta a la Constitución o a la ley federal.
“Si el presidente Trump desea acudir a la Corte Suprema para ver cómo la ACLU le da una lección sobre el significado de la Constitución y la ciudadanía por derecho de nacimiento, estaremos encantados de sentarnos junto a él en ese mismo tribunal”, dijo Anthony D. Romero, de la Unión de Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU).
El director ejecutivo de la organización, que respalda la demanda contra Trump en el Supremo, indicó hoy en un comunicado que “cualquier intento de desviar la atención de la gravedad y la importancia de este caso no tendrá éxito” y afirmó que el tribunal “está a la altura de la tarea de interpretar y defender la Constitución, incluso bajo la atenta mirada de un presidente en ejercicio”.
“Este es uno de los casos más importantes de los últimos cien años” de Estados Unidos, insistió Romero. Limitar la ciudadanía automática para hijos de migrantes irregulares fue una de las promesas de campaña del líder republicano, que regresó al poder hace más de un año con una recrudecida política antinmigración.
El martes, cuando se le preguntó a Trump a quién escucharía con mayor atención, se explayó extensamente describiendo un tribunal que, a su juicio, era mayoritariamente partidista, con jueces nombrados tanto por presidentes republicanos como demócratas.
“Me encantan algunos”, dijo. “Otros no me gustan”, añadió.























