Seattle Seahawks es campeón del Super Bowl 2026 tras derrotar 29-13 a New England Patriots en Levi’s Stadium. Con una defensa que marcó el ritmo, un récord histórico de Jason Myers y un touchdown defensivo decisivo, los Halcones Marinos ganaron su segundo Vince Lombardi y confirmaron que las defensas también hacen historia.
Seattle lo volvió a hacer. En el Super Bowl LX, los Seahawks impusieron su identidad, resistieron un duelo cerrado durante tres cuartos y terminaron por inclinar la balanza con defensa, disciplina y pateo perfecto. New England peleó, evitó la blanqueada al final, pero la noche fue verde y azul.
El partido arrancó con tensión pura. Seattle movió el balón desde temprano, pero New England se sostuvo con una defensiva que evitó daños mayores. Aun así, Jason Myers empezó a marcar territorio con su pierna: tres goles de campo construyeron un 9-0 al descanso que no reflejaba el dominio territorial, pero sí el control del juego.
Seattle fue paciente. Kenneth Walker III castigó por tierra, Sam Darnold cuidó el balón y la defensa presionó sin descanso a Drake Maye, quien pasó una noche larga bajo asedio constante. La profecía empezó a tomar forma: las defensivas ganan campeonatos.
La resistencia se rompió tras el descanso. Darnold encontró a AJ Barner en la zona de anotación con un pase de 16 yardas. El marcador se movió a 19-0 tras el punto extra, y el mensaje fue claro: Seattle no iba a regalar nada.
New England respondió con orgullo. Maye conectó un envío largo de 35 yardas con Mack Hollins para evitar un capítulo negro en la historia del Super Bowl. El 19-7 devolvió algo de suspenso, pero también exigía perfección para remontar.
Cuando los Patriots buscaban aire, llegó el golpe final. Devon Witherspoon capturó a Maye y provocó el balón suelto. Uchenna Nwosu tomó el ovoide y recorrió 44 yardas hasta la zona prometida. Touchdown defensivo. 29-7. “Ballgame”, como se escuchó en el estadio.
Si la defensa puso el tono, Jason Myers escribió historia. Con cinco goles de campo, incluido uno de 29 yardas, estableció récord de más field goals en un Super Bowl y estiró la ventaja a 22-7 antes del golpe definitivo. Su fiabilidad fue oro puro en una final de márgenes finos.
Con el reloj encima, Maye encontró a Rhamondre Stevenson en un pase de 7 yardas para touchdown que maquilló el marcador. El intento de conversión de dos puntos falló y dejó el 29-13 definitivo. Digno cierre, insuficiente reacción.


















