Campeche.- El grupo parlamentario de Morena en el Congreso de Campeche se dividió luego de que 10 de los 16 integrantes de esa bancada rompieron con la gobernadora Layda Sansores, a quien acusan de persecución política, y para evitar ser detenidos, restauraron el fuero constitucional que los protege de arbitrariedades en la aplicación de la ley.
El domingo pasado, luego de la sesión de instalación del periodo ordinario de sesiones de la 65 Legislatura estatal, los alrededores del Palacio Legislativo fueron cercados por policías ministeriales de la Fiscalía General del Estado; se afirmó que tenían orden de aprehensión contra al menos dos diputados, uno de ellos el líder parlamentario José Antonio Jiménez Gutiérrez.
Durante esa sesión dominical, el diputado Jiménez Gutiérrez denunció que está siendo objeto de persecución política. Expuso que “la dignidad no se negocia ni se administra, incluso cuando hacerlo cuesta y duele” y sostuvo que “la transformación no puede construirse con imposiciones y persecuciones”. En respuesta a publicaciones de medios afines a la gobernadora Layda Sansores, quienes lo acusan de traidor, expuso que “resistir no es traicionar, sino legislar con el pueblo en el corazón”.
Jiménez señaló que encabezar el Poder Legislativo lo ha colocado frente a decisiones difíciles, donde constantemente debe elegir entre hacer lo correcto o repetir prácticas que se habían normalizado. Afirmó que la coherencia no es un camino cómodo y que sostener principios implica asumir costos, especialmente cuando el escenario político empuja hacia lo fácil y no hacia lo correcto.

















