Carlos Alcaraz alcanzó sus primeras semifinales del Abierto de Australia, quedando a dos pasos de la historia en Melbourne Park.
El español, que lucha por conseguir el único Grand Slam ausente en su palmarés, encontró los golpes para vencer 7-5, 6-2, 6-1 a Alex de Miñaur, apagando la esperanza del último representante local en el torneo.
Una Rod Laver Arena abarrotada y volcada en apoyo a su rival no redujo el hambre del murciano, al que ningún obstáculo parece frenarle en el primer major del año.
Para pisar la penúltima ronda, Alcaraz necesitó sumirse en el partido más exigente del torneo, endurecido por las altas temperaturas presentes hasta las últimas horas del día. Al otro lado de la red, además, apareció un De Miñaur maduro, cuya clásica velocidad de piernas incorporó una trabajada voluntad de ataque. En esa realidad, donde puntos eternos y manotazos se sucedieron sin descanso, Carlos demostró que su capacidad de sufrimiento aflora ante cualquier desafío. Algo imprescindible para luchar por un trofeo al que aspira medio vestuario.
“Me siento muy feliz con el nivel que estoy teniendo en cada partido, desde la primera ronda”, dijo Alcaraz. “He elevado el nivel en cada partido. Hablaba con mi equipo sobre la necesidad de ser paciente, porque ahora quiero lograrlo todo. Me recomendaron tener paciencia, el nivel llegaría. Hoy me he sentido muy cómodo, haciendo buen tenis, y estoy orgulloso de ello”.
En la rama femenina Coco Gauff estrelló su raqueta contra el piso de concreto una vez por cada vez que perdió su servicio, después de su derrota en los cuartos de final ante Elina Svitolina.
Gauff, tercera cabeza de serie y dos veces ganadora de un torneo importante, tuvo problemas con su servicio y registró cinco dobles faltas en el primer set, cuando le rompieron el servicio cuatro veces.
Las estadísticas fueron duras para la número 3 del mundo: apenas tres tiros ganadores frente a 26 errores no forzados. A medida que su juego se desmoronaba, el equipo de Coco le aconsejó que intentara golpear la pelota al centro de la cancha, buscando estabilidad.
Svitolina, por su parte, avanzó a su primera semifinal del Abierto de Australia a los 31 años, y logró apenas su segunda semifinal de Grand Slam desde que regresó al circuito en 2023, tras convertirse en madre de su hija Skai en 2022.
Por su parte, la kasaja Elena Rybakina, número cinco del mundo, venció este miércoles a la número dos, Iga Swiatek, y se clasificó a las semifinales del Abierto de Australia, con lo que frustró el intento de la estrella polaca de completar el Grand Slam que le falta a su palmarés.
Rybakina, quien se recuperó de algunos problemas iniciales con su saque y ganó por 7-5 y 6-1, se enfrentará a Jessica Pegula o Amanda Anisimova, ambas estadounidenses, por un puesto en la final del sábado.
Elena ya alcanzó la final de Melbourne en 2023, cuando perdió en tres sets ante la bielorrusa Aryna Sabalenka. Desde entonces, no había superado los cuartos de final en el primer major del año. Pese a ello, la kasaja, campeona de Wimbledon de 2022, ha sido una de las jugadoras más consistentes del del circuito en los últimos meses, tras ganar 18 de sus últimos 19 partidos, con una única derrota en los cuartos de final de Brisbane.
“Creo que en el primer set, para ambas, el primer saque no funcionó del todo bien, así que intenté atacar el segundo saque y presionar a mi rival. Creo que en el segundo set empecé a jugar con más libertad y saqué mejor”, dijo Rybakina al finalizar el juego.
La derrota le impidió a Swiatek completar el Grand Slam, tras ganar cuatro Roland Garros, un US Open y Wimbledon. El título en Melbourne Park le sigue siendo esquivo.


















