Redacción/CAMBIO 22
CHETUMAL, 2 de noviembre.- Grupo Xcaret solicitó que se le tenga presentando su desistimiento del juicio de amparo que promovió para impugnar las acciones emprendidas por el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor) sobre restricciones soliciadas por dignatarios mayas de Quintana Roo para el uso comercial de elementos del patrimonio cultural maya en sus parques y actividades turísticas.
El planteamiento ocurrió después de que el 1 de octubre la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidió atraer por segunda vez el caso, ahora para analizar el expediente del fondo del litigio y resolverlo.
Las empresas Experiencias Xcaret Parques y Experiencias Xcaret Web presentaron el escrito de desistimiento el 16 de octubre de este año, por medio de su representante legal Rafael Giménez Camacho, en el caso del amparo indirecto 1649/2024, del índice del Juzgado Decimosexto de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, seguido en el amparo en revisión 428/2026.
La petición no significa que el procedimiento haya terminado automáticamente, porque para que el desistimiento tenga efectos jurídicos, las autoridades correspondientes deben determinar si procede y establecer sus alcances.
Por ello, hasta que exista una resolución que acepte el desistimiento de la demanda, no puede darse por cerrado el conflicto.
El movimiento se produjo dos semanas después de que el máximo tribunal decidió revisar nuevamente el caso, ahora por el fondo del asunto, pues antes había revisado una suspensión que protegía a Xcaret de cumplir medidas cautelares restrictivas y lo revocó.
El 1 de octubre, la SCJN ejerció su facultad de reasunción de competencia para estudiar el amparo en revisión 245/2026, con el objetivo de analizar los argumentos relacionados con la explotación comercial de elementos de la cultura maya.
Cabe recordar que l conflicto comenzó en junio de 2022, cuando integrantes del pueblo maya presentaron una denuncia ante el Indautor por el presunto uso indebido de elementos de su patrimonio cultural por parte de Grupo Xcaret.
En diciembre de ese año, el instituto estableció medidas precautorias para retirar materiales promocionales y frenar la comercialización de productos o servicios basados en elementos de la cosmogonía maya.
La controversia no se limita a la presencia de imágenes o referencias culturales en la publicidad de una empresa turística, sino plantea también la cuestión sobre quién tiene facultades para autorizar el uso y aprovechamiento comercial de su patrimonio cultural y los derechos colectivos de los pueblos indígenas.
Durante el procedimiento, Grupo Xcaret alcanzó un acuerdo con el Gran Consejo Maya de Quintana Roo, mediante un contrato de transición que contemplaba la autorización para utilizar determinada simbología.
Después de ese convenio, una parte de las personas que habían promovido las reclamaciones decidió desistirse en agosto de 2023, pero otros participantes mantuvieron el procedimiento y lo reanudaron.
En febrero de 2025, Grupo Xcaret obtuvo una suspensión definitiva contra las medidas cautelares del Indautor, que le permitía continuar utilizando determinados elementos culturales mayas en su publicidad mientras avanzaba el juicio.
Pero la impugnación de esa medida llegó al pleno de la SCJN, que decidió atraer el caso, y el 26 de marzo de 2026, los ministros revocaron la suspensión por mayoría de siete votos.
La decisión respondió a la necesidad de proteger el patrimonio cultural de los pueblos indígenas y consideró que su carácter colectivo y de interés público debía prevalecer frente al interés económico de una empresa particular.
Sin embargo, aquella resolución se concentró en el incidente de suspensión y no representó, por sí misma, una sentencia definitiva sobre todos los argumentos del juicio de amparo.
El caso regresó a la Corte el 1 de octubre para analizar precisamente el fondo del amparo, en el que ahora deberán estudiarse la validez del acuerdo entre Xcaret y el Gran Consejo Maya, así como las condiciones necesarias para autorizar el aprovechamiento comercial del patrimonio cultural indígena.
La controversia jurídica ya tuvo repercusiones en la programación cultural de la empresa, pues en abril de 2026, Grupo Xcaret anunció la cancelación de la Travesía Sagrada Maya, una actividad en la que participaban cientos de canoeros y que recreaba una antigua tradición vinculada con la navegación prehispánica hacia Cozumel.
La compañía argumentó que la situación legal generaba incertidumbre sobre el uso de elementos relacionados con la cultura maya, pues la cancelación ocurrió después de la intervención de la SCJN en el incidente de suspensión.






