La idea de renombrar mapas vuelve a la agenda de Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió este sábado 10 de octubre durante un mitin en Clarksville, Tennessee, que uno de los dos grandes océanos que bañan al país podría llevar su nombre.
“Necesitamos un río y necesitamos un océano. Así que he estado pensando en el Atlántico o en el Pacífico. Lo llamaremos Océano Trump u Océano de las Américas”, dijo entre risas y aplausos de sus simpatizantes.
La declaración, en tono de broma según la agencia EFE, no vino acompañada de orden ejecutiva, pero se suma a una lista de cambios toponímicos impulsados desde su regreso a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025.
El primero fue el Golfo de México, renombrado oficialmente como Golfo de América para documentos y agencias federales estadounidenses. En agosto pasado firmó otra orden para que el lago Ontario, que comparte con Canadá en plena guerra arancelaria, sea llamado Lago de América. Trump incluso mostró en el Despacho Oval el cartel con la nueva denominación y recordó: “Tenemos un golfo y tenemos un lago, ahora nos falta un océano”.
En el mismo mitin descartó cambiar el nombre del río Hudson —“hizo un buen trabajo preparando ese lío hace mucho tiempo”, bromeó en referencia al explorador Henry Hudson— y del Misisipi. También ha deslizado renombrar a Nuevo México como “Nueva América”, propuesta que requeriría consulta popular y reforma constitucional estatal, por lo que es más compleja.
Expertos recuerdan que estas órdenes solo afectan registros federales de EE.UU., no tienen validez internacional y dependen de que empresas privadas como Google decidan adoptarlas. Aun así, el gesto ha encontrado respaldo en su base y reaviva la tensión con México y Canadá por la nomenclatura geográfica compartida.






