Por Marcos Martínez Gavica
Para enfrentar exitosamente el desafío del futuro, México debe plantear una pregunta que va mucho más allá del ámbito financiero: ¿cómo vamos a financiar el crecimiento para las próximas décadas?
La respuesta no puede descansar únicamente en el crédito bancario, en los recursos públicos o en la inversión extranjera y nacional. Si buscamos desarrollar una economía con mayor capacidad para invertir, innovar, generar más emprendimiento, tener mejor infraestructura, crear más empleos y enfrentar mejor los retos de la digitalización y relocalización, necesitamos también un mercado de capitales cada vez más profundo, dinámico e incluyente.
En los últimos años hemos trabajado de la mano de las autoridades y reguladores, intermediarios, calificadores y estructuradores para facilitar la entrada de nuevas empresas al mercado bursátil. Es así como se han generado reformas a las leyes del Mercado de Valores y de Fondos de Inversión, para facilitar la incorporación de emisoras simplificadas y la aparición de Fondos de Inversión de Cobertura.
Aun así, debemos seguir avanzando y proponiendo nuevos caminos para fortalecer aún más el mercado bursátil y agilizarlo. Un mercado de valores desarrollado y ágil va más allá de ser un espacio donde se compran y venden instrumentos financieros. Es una infraestructura estratégica que conecta de forma eficiente y rápida el ahorro con la inversión productiva, permitiendo que una empresa consiga capital para ampliar una planta, que una compañía mediana financie su siguiente etapa de crecimiento o que un desarrollador de infraestructura encuentre inversionistas dispuestos a acompañarlo en el largo plazo.
La OCDE considera que los mercados de capitales que funcionan adecuadamente contribuyen a la inversión, la innovación y el crecimiento, además de complementar al crédito bancario y fortalecer la estabilidad financiera. El organismo también destaca la importancia del financiamiento de largo plazo y del capital para afrontar transformaciones como la digitalización, la adopción de IA y la transición energética.






