¿Confrontar para crecer? La estrategia de Lidia Rojas ante el desgaste político
Opinión |
La reciente visita a Chetumal de Jorge Álvarez Máynez, dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, dejó una lectura política que va más allá de la fotografía y del respaldo público a la regidora Lidia Rojas Fabro.
En política, las señales importan. Y una de ellas parece ser la apuesta por fortalecer una figura local a partir de un discurso cada vez más confrontativo hacia los gobiernos municipal y estatal.
Pero surge una pregunta inevitable: ¿la confrontación por sí misma alcanza para ganar la simpatía del electorado?
Criticar al gobierno no es malo. Al contrario, forma parte de la democracia. Una oposición responsable debe señalar errores, cuestionar decisiones y exigir resultados.
El problema aparece cuando la crítica se convierte en estrategia permanente y las propuestas quedan en segundo plano.
Porque para Chetumal no basta con decir qué está mal. Los ciudadanos también quieren saber qué se propone, cómo se puede resolver y qué está haciendo quien tiene una representación dentro del Cabildo para conseguirlo.
Y ahí es donde la figura de una regidora adquiere especial relevancia.
Lidia Rojas no solamente tiene una plataforma política o presencia en redes sociales. Tiene una responsabilidad institucional derivada del voto que recibió. Desde esa silla puede presentar iniciativas, impulsar puntos de acuerdo, participar en comisiones, fiscalizar, gestionar y exigir que determinados problemas sean atendidos.
Por eso resulta válido preguntar: ¿cuánto de esa energía que se observa en la crítica se está convirtiendo en propuestas y resultados desde el Cabildo?
Porque Chetumal no se arregla desde una publicación en redes sociales ni desde un discurso de confrontación.
Tampoco se solucionan los problemas de la ciudad montada en un caballo.
Las cabalgatas pueden ser espacios de convivencia, tradición y cercanía con distintos sectores.
Nadie puede cuestionar eso por sí mismo. Pero una regidora representa a ciudadanos todos los días, no solamente durante los eventos públicos.
La verdadera cercanía también se demuestra regresando a la colonia después de escuchar un problema, llevando una propuesta al Cabildo, dando seguimiento a una gestión y regresando con una respuesta.
Ahí está la diferencia entre tener presencia y ejercer representación.
Y entonces aparece otra interrogante política: ¿la estrategia de Movimiento Ciudadano para posicionar a sus figuras rumbo al futuro proceso electoral estará basada en el desgaste de los gobiernos o en construir una alternativa con propuestas?
Porque desgastar es relativamente sencillo. Señalar también.
Lo verdaderamente complicado es convencer al ciudadano de que existe una opción diferente, capaz no solamente de detectar los problemas, sino de resolverlos.
La visita de Jorge Álvarez Máynez pudo haber sido una oportunidad para presentar una agenda para Chetumal, para hablar de seguridad, servicios públicos, desarrollo económico, infraestructura, movilidad o recuperación del centro de la ciudad.
Sin embargo, si el mensaje político termina reducido a “confrontar al gobierno para crecer en las preferencias”, entonces vale la pena preguntarse si estamos ante una estrategia de oposición o simplemente ante una estrategia electoral.
Y quizá esa sea la verdadera prueba para Lidia Rojas.
No demostrar que puede criticar al gobierno. Eso ya lo sabemos.
La pregunta es si puede demostrar que desde la silla que le otorgaron los ciudadanos también puede proponer, construir acuerdos y generar resultados.
Porque en política, la crítica puede abrirse paso en la conversación pública.
Pero son las propuestas y los resultados los que terminan construyendo credibilidad.






