El gobierno argentino consiguió en la madrugada de ayer la aprobación en el Senado de la Ley de Inviolavilidad de la Propiedad Privada, pero sin dos de sus capítulos claves: el que habilitaba la extranjerización de la tierra y el que introducía cambios a la Ley de Manejo del Fuego para la venta de tierras quemadas en incendios. Sin embargo, el documento habilita los desalojos exprés.
Sin los votos suficientes de sus aliados y con una creciente protesta en las calles, el oficialismo tuvo que retirar ambas propuestas antes de la votación. Ahora el proyecto de ley pasará a la Cámara de Diputados, informó Página12.
“El sector más afectado entre endeudados es el de los hogares inquilinos”, indicó la socióloga Luci Cavallero, activista de la organización Movida Ciudad.
Muchas familias, explicó, ya se atrasaron en el pago del alquiler y otras lograron evitarlo únicamente porque se endeudaron para llegar a fin de mes. Con una ley de desalojo exprés son aún más vulnerables.
“La norma ni siquiera exige que el propietario demuestre con documentación la existencia de la deuda. Basta con que la invoque ante la justicia para acelerar el proceso de desalojo”, detalló.
En tanto, miles de personas marcharon ayer a primera hora en Buenos Aires en honor a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, en una jornada de tradicional movilización sindical convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) y organizaciones sociales.
Como cada 7 de agosto, la Iglesia católica celebró una misa en el santuario de San Cayetano en el barrio de Liniers, en el oeste de Buenos Aires, desde donde posteriormente partió la marcha. Bajo la consigna: “paz, pan, techo y trabajo argentino” y con imágenes religiosas y pancartas, diversos contingentes se movilizaron hacia la Plaza de Mayo, frente a la casa de gobierno.
“Esta marcha más que nada es religiosa, pero a su vez es un reclamo de bronca por la situación que estamos pasando”, expresó Lidia Campos, una empleada municipal.
Elena González, una jubilada de 63 años, manifestó que marchaba porque “se ha cortado el trabajo genuino”; añadió que “la lucha diaria tiene que continuar porque si no trabajamos ni siquiera Dios, la Virgen María ni ningún santo nos va a sacar de esta situación”.
En su homilía matutina, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, señaló que “la responsabilidad y la solución concreta a los problemas económicos y sociales la tiene una clase dirigente que a veces parece mirar para otro lado”.
También advirtió que existe gente “que no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía y que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes, o caer en la trampa de los créditos que endeudan y asfixian a muchísimas familias”.
Asimismo, habló de “un pueblo cansado de promesas incumplidas y de dirigentes que hablan de los pobres, pero no están cerca de sus necesidades y se dan la buena vida”.






