Hallan en Buenavista, municipio de Bacalar, vestigio de los primeros pobladores de América
Es una punta de lanza de tecnología de los cazadores-recolectores prehistóricos de hace más de 12 mil años, utilizada para cazar megafauna como mamuts, mastodontes y perezosos gigantes > Es la primera hallada en la región tropical de la Península de Yucatán, reforzando la hipótesis de que los primeros pobladores de Mesoamérica también deambularon por esta región

BACALAR, 9 de agosto de 2026.- Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informaron del hallazgo de una punta de proyectil prehistórico de tecnología Clovis en las inmediaciones de la Laguna de Bacalar, la cual aporta una nueva pieza para comprender la llegada de los primeros grupos humanos al sureste de México y sugiere que estas poblaciones exploraron sus ambientes tropicales miles de años antes del surgimiento de las sociedades agrícolas.
El descubrimiento fue dado a conocer en un artículo publicado por la revista Arqueología Mexicana, firmado por los investigadores Víctor Rogelio Oseguera Barragán y Aurelio López Corral, con el título “Tecnología lítica Clovis en el Caribe mexicano. Hallazgo de una punta acanalada en Bacalar, Quintana Roo”.
La pieza fue recuperada en 2023 durante el Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya, en una excavación realizada cerca de la comunidad de Buenavista, entre las lagunas de Conejos y Bacalar.
Los especialistas identificaron que se trata de una punta con adelgazamiento bifacial y con doble acanaladura basal en ambas caras, rasgo distintivo de la tecnología Clovis, desarrollada por grupos de cazadores-recolectores entre hace 13 mil 300 y 12 mil 800 años.
Estas peculiaridades la diferencian con claridad de las tradiciones líticas documentadas para las ocupaciones mayas posteriores en la región.
De acuerdo con los autores, este tipo de herramientas de piedra era utilizado como punta de proyectil para la caza de la megafauna del Pleistoceno, como mamuts, mastodontes, caballos y perezosos terrestres gigantes, de los cuales se han encontrado vestigios en cavernas inundadas del sistema de cenotes y ríos subterráneos Sac Actún, en el municipio de Tulum.
Aunque estos artefactos son relativamente comunes en Norteamérica, su presencia en las regiones tropicales del sur de Mesoamérica es muy escasa, por lo que el hallazgo ha sido catalogado como excepcional por su rareza.
Por ello, el hallazgo resulta especialmente relevante, ya que amplía el alcance geográfico conocido de la tecnología Clovis en Mesoamérica y fortalece la hipótesis de que los grupos paleoindios, las primeras poblaciones humanadas reconocidas en el continente americano, también ocuparon y aprovecharon los ecosistemas tropicales de la península de Yucatán antes del establecimiento de sociedades agrícolas.
Los investigadores consideran que el análisis de esta pieza contribuirá a profundizar el conocimiento sobre el poblamiento temprano del Caribe mexicano y la movilidad de las poblaciones paleoindias en el continente.
La tecnología Clovis en una tradición famosa en la arqueología, porque probó que los grupos humanos coexistieron con fauna actualmente extinta, integrada por grandes mamíferos, cuya caza y aprovechamiento formaron parte del contexto en el que se desarrolló y utilizó.
Los investigadores exponen que existe evidencia de tal tecnología desde Canadá hasta regiones meridionales como Venezuela, aunque su mayor concentración la vemos en Estados Unidos, mientras en México hay varios ejemplares en la región norte, particularmente en el estado de Sonora y, de manera más limitada, en el occidente, centro y sureste del país.
Pero apuntan que en Guatemala y Belice también hay reportadas puntas acanaladas, algunas de ellas procedentes de áreas geográficamente próximas a la región de Bacalar.
La ocupación humana asociada a la tradición de las puntas acanaladas Clovis se desarrolló durante el periodo Pleistoceno, correspondiente a los últimos milenios de la era glacial, cuando las condiciones climáticas eran más frías que las actuales.
Basándose en los estudios paleoclimáticos realizados en la cueva de Loltún, Yucatán, los investigadores concluyeron que en ese periodo la temperatura ambiental promedio en la península debió ser ligeramente inferior a la moderna, con un clima más templado y seco, y en esas mismas condiciones ambientales debieron predominar en la región de Bacalar.






