CHETUMAL, 3 de julio de 2026.- Robbie Schmittner, investigador responsable del proyecto Movimientos de Agua a Gran Escala Abajo de la Península de Yucatán o Proyecto Mayas, reveló que en la Bahía de Chetumal se tienen al menos seis profundas cavidades conocidas como “agujeros negros” o dolinas submarinas, además de una séptima que actualmente se encuentra en proceso de formación, debido a la intensa actividad hídrica subterránea.

Entre estas formaciones destaca el denominado Taam Ja, que ha sido calificado como el segundo “agujero azul” más profundo del mundo, además de cinco cavidades de características similares distribuidas en distintos puntos de la bahía.
Además, una nueva estructura comienza a desarrollarse como consecuencia de los procesos naturales que ocurren bajo el lecho marino, producto de que estos sistemas forman parte de una compleja red geológica y de corrientes subterráneas que se extiende por gran parte del Caribe y la Península de Yucatán.
Schmittner explicó que estas dolinas submarinas son resultado de miles de años de procesos geológicos e hidrológicos, donde el movimiento constante del agua subterránea va disolviendo la roca caliza hasta formar enormes cavidades que posteriormente colapsan o permanecen como profundos pozos inundados.
Señaló que este tipo de estructuras no son exclusivas de Quintana Roo, pues también se encuentran en otros puntos del Caribe, especialmente en Belice y las Bahamas, donde son conocidas internacionalmente como “Blue Holes”, y constituyen importantes objetos de estudio para la comunidad científica por la información que conservan sobre la evolución geológica y climática de la región.
Schmittner también se refirió a la posibilidad de convertir estas cavidades en atractivos turísticos, pero advirtió que actualmente las condiciones de la Bahía de Chetumal limitan considerablemente esa opción.
Explicó que, a diferencia de otros destinos del Caribe donde las aguas cristalinas permiten observar con claridad el fondo marino, la Bahía de Chetumal presenta regularmente baja visibilidad debido a las características propias del ecosistema y la presencia de sedimentos y materia orgánica que suelen darle una tonalidad café al agua.
Por ello, precisó que antes de pensar en actividades recreativas, como el buceo, sería indispensable desarrollar estudios especializados que permitan determinar si existen temporadas del año en las que las condiciones del agua mejoran lo suficiente para garantizar una experiencia segura y atractiva para los visitantes.
Por lo mismo, destacó que el principal valor de estas formaciones radica actualmente en el ámbito científico, ya que representan una oportunidad para profundizar en el conocimiento del sistema hidrológico subterráneo de la Península de Yucatán, considerado uno de los más extensos e importantes del mundo.
Los investigadores buscan comprender el origen del agua que alimenta estos sistemas, las rutas que siguen las corrientes subterráneas y la manera en que cualquier tipo de contaminación puede desplazarse a través del acuífero peninsular, conocimiento considerado fundamental para la protección de los recursos hídricos.
El investigador reiteró que las exploraciones continuarán dentro del denominado Proyecto Mayas, iniciativa que busca ampliar el estudio del acuífero subterráneo hacia el sur de Quintana Roo y el resto de la península, con el objetivo de generar información que contribuya tanto a la conservación ambiental como al aprovechamiento sustentable de este invaluable patrimonio natural.






