Por Elyzabeth Alvarez
Últimamente parece que todo lo que hacemos tiene que servir para algo. Ya no basta con disfrutar de un pasatiempo. Ahora resulta que también tiene que generarnos dinero, conseguirnos seguidores o ayudarnos a construir una marca personal. No importa si nos gusta la cocina, las artes plásticas, la fotografía, coleccionar cosas o restaurar equipos tecnológicos; siempre va a haber algún conocido que nos intente convencer de convertirlo en un negocio.
Vivimos en una época donde ser productivos es la única manera en la que valemos. Se nos olvida que el punto de un pasatiempo es, literalmente, pasar el tiempo y disfrutarlo.
No todo lo que hacemos tiene que convertirse en un trabajo. Obviamente, la situación económica es difícil y casi siempre pensamos sólo en el dinero, pero a veces terminamos odiando lo que antes amábamos solo por la presión de que “sea vendible”. Nos sobreexigimos, nos estresamos y nos frustramos cuando las cosas no salen como planeábamos. Empezamos a dudar de si somos lo suficientemente buenos o si lo que hacemos se va a vender, y de la nada, lo que era un espacio donde refugiarnos se convierte en una obligación.
Y espero que no se malinterprete, entiendo perfecto que haya gente que decida monetizar su “hobby”, al final ¿quién no querría vivir de lo que le gusta? Pero también habemos quienes solo queremos disfrutar de lo que hacemos, sin presiones.
Los pasatiempos tienen un propósito que va más allá de lo económico. Nos ayudan a disminuir el estrés, a desconectarnos del mundo y a conectar con nosotros mismos. A veces solo se trata de pasar un buen rato a solas, procesar el día o respirar un poco de la vida tan acelerada que la mayoría de nosotros lleva.
Tal vez deberíamos darnos la oportunidad de hacer las cosas solo porque nos hacen felices. Sin importar si nos va a dar reconocimiento o si va a dejar alguna recompensa. Al final, tomarnos un momento para disfrutar en un mundo donde todo es producción y lo que más hace falta es el tiempo, no es solo una forma de cuidarnos; es una verdadera resistencia.








