Samuel Smith pasó años escribiendo canciones con una guitarra en las manos.
Ahora, el cantautor radicado en Londres usa herramientas de inteligencia artificial (IA) para seguir haciendo música de estilo estadunidense después de que la enfermedad de Parkinson le arrebatara casi toda la capacidad de tocar la guitarra.
Smith, a quien le diagnosticaron el trastorno neurológico progresivo en 2020, lanzó recientemente su segundo álbum, The Art of Letting Go. Para una de las ocho pistas, una pieza instrumental titulada Horizon, recurrió a plataformas que usan IA para generar música con el fin de crear maquetas de arreglos que transmitieran su visión a los músicos que grabaron la canción.
Smith recalca que las maquetas que creó tarareando melodías preliminares en su teléfono y subiendo las grabaciones a generadores de canciones como Suno y Udio no eran para mezclarlas en la versión final de estudio de Horizon. Pero los temblores, la rigidez y la fatiga –síntomas comunes del párkinson– hicieron que sus habilidades con la guitarra se deterioraran durante el lapso de más de un año que trabajó en el álbum, explicó.
“Entonces me enfrento a una pregunta”, manifestó Smith. ‘No toques, no seas creativo, o encuentra una salida, encuentra una ruta’. Y para mí, esta fue la ruta”.
La IA generativa ha dividido a la industria musical, cuyos artistas y sellos discográficos se han quejado de que su trabajo, protegido por derechos de autor, se utiliza para entrenar los modelos que respaldan a herramientas musicales impulsadas por IA. Sony Music Entertainment, Universal Music Group y Warner Records demandaron a Suno y Udio en junio de 2024, aunque Universal más tarde alcanzó un acuerdo y una alianza con Udio y Warner hizo lo mismo con Suno.
De lo que se habla menos es de lo que esas plataformas pueden hacer cuando las emplea un músico serio como Smith, cuya enfermedad afecta las herramientas centrales para su composición y su identidad como guitarrista: sus manos. Lanzó su álbum debut, In the Springtime, en 2023, y señaló que quería darles a sus dos hijos una forma de recordar cuando podía interpretar y grabar música por sí mismo.
“Siempre había escrito, también había tocado, siempre había cantado”, comentó. “Y de inmediato me quedó claro que estaba en problemas, que mi música iba a quedar seriamente afectada”.
Los generadores de música con IA usan sistemas entrenados con grandes conjuntos de datos de música grabada y audio. Las plataformas analizan patrones de melodía, armonía y ritmo antes de generar un nuevo audio a partir de indicaciones o grabaciones subidas. Los usuarios no necesitan talento musical para generar una canción aceptable, o incluso popular.
Smith señaló que producir maquetas convincentes a partir de las pistas sintéticas que generaban las aplicaciones a menudo requería “50, 100, 150 intentos” y una extensa edición “para conseguir algo que suene cercano a mi música”. Después de tararear una canción en su teléfono y subir la grabación, da indicaciones que describen la instrumentación, el estado de ánimo y el estilo.
“La IA no está remplazando nada para mí”, afirmó. “Está desbloqueando, está habilitando. Me permite seguir escribiendo. Subo mis letras; la IA no crea mis letras. Subo mi música; la IA no crea mi música.
“Luego, le da vida de una manera que puedo ponerles a músicos de sesión y decirles: ‘Miren, esto es lo que estoy pensando, esto es lo que estoy escuchando’”, añadió.
El álbum fue producido por el pianista y productor Matt Rollings, ganador del Grammy, quien reunió para el proyecto a un grupo de ejecutantes consagrados de música tradicional y bluegrass.








