La Liga MX tiene un nuevo campeón. La Máquina celeste de la Cruz Azul derrotó a Pumas 1-2 en el Olímpico Universitario y con ello conquistó un nuevo título en el futbol mexicano y llevó a sus vitrinas un nuevo trofeo.
Tal y como ocurrió en la Ida el jueves pasado, el futbol y las mejores opciones de inicio fueron para la Máquina, pero otra vez se toparon con un Keylor Navas monumental en los momentos clave. Un tipo que ha jugado Mundiales y Champions League no se iba a intimidar en la Final de la Liga MX y fue gracias a él que los Pumas se mantuvieron en la pelea hasta las últimas instancias.
De hecho, tras fallar algunas opciones, los Cementeros se vieron abajo a eso de la media hora por un golazo de Robert Morales. El paraguayo de los universitarios la prendió de media vuelta en la media luna, poniéndola a segundo poste ante la inútil estirada de Kevin Mier. Era la locura en Ciudad Universitaria.
Un autogol de Rubén Duarte, a quien le reventaron el balón en el vientre en un intento de despeje de Álvaro Angulo, devolvió la ilusión a Cruz Azul con el 1-1 al 53’. Pero la noche deparaba más emociones, dramatismo y un héroe al que el futbol le debía una revancha.
El partido entró en territorio de “preferible no perder”, pero este Cruz Azul no tuvo miedo. Aprovechando que, para entonces, Pumas jugaba con 10 por la expulsión de Uriel Antuna, sacaron partido de la jugada de peligro que tuvieron en el tiempo agregado.
Fue Carlos Rotondi, aquel de los penales a Israel Reyes en una Final y a Chiquito Sánchez en una Semifinal, el que tuvo su momento de revancha y gloria con Cruz Azul, anotando el 2-1 para darle la décima a los celestes.
Un zurdazo que reventó la red de Keylor Navas, a quien solamente un autogol y un cañonazo pudieron doblegar.























